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NDP Cruces

En MHUEL celebramos la derrota judicial de la ultraderecha en Bezas y reclamamos a los responsables de la Administración Autonómica que actúen sin demora en todas las cumbres de Aragón.
El juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Teruel inadmite el recurso presentado en marzo del año pasado por la formación de extrema derecha ante el acuerdo del Concejo Abierto turolense de aprobar el derribo por motivos de seguridad e impone las costas, confirmando que la retirada de la cruz es una decisión técnica y legítima de la Administración.
Desde el Movimiento Hacia Un Estado Laico (MHUEL) valoramos positivamente la sentencia dictada por el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Teruel que ha inadmitido los recursos presentados para paralizar el derribo de la cruz de Bezas, en la Sierra de Albarracín, imponiendo a VOX el pago de las costas procesales. La resolución judicial confirma que ni el partido político ni sus representantes tenían legitimación para cuestionar una decisión adoptada por el Gobierno de Aragón por motivos de seguridad pública.
El fallo judicial rechaza la personación de las tres partes demandantes: José Ignacio R. M. que, según el escrito, pertenece a Abogados Cristianos −como deja caer el juez en la sentencia− pero que se presenta como particular, el grupo político, VOX y el portavoz de esta formación en las Cortes, Alejandro Nolasco.
Esta sentencia despeja cualquier duda: la retirada de la cruz de Bezas no es un acto ideológico sino una obligación de la Administración para proteger la vida de las personas que trabajan y pasean en ese entorno.
La ultraderecha convirtió un informe técnico en una batalla cultural y ha pagado el coste, económico y político, de ese error de cálculo.
Una campaña con base constitucional y ambiental que MHUEL inició en marzo de 2025, tras conocerse la orden de derribo de la cruz de Bezas, para exigir la retirada de todos los símbolos religiosos ubicados en cumbres y espacios naturales públicos de Aragón y su sustitución por elementos neutros de señalización, como hitos de piedra tradicionales o puntos geodésicos.
Fundamentamos nuestra demanda en dos pilares: la seguridad —las estructuras metálicas en altura actúan como conductores de rayos, como ya demostró el incidente de septiembre de 2024 en Bezas— y el principio de aconfesionalidad del Estado recogido en el artículo 16.3 de la Constitución Española.
Las montañas son patrimonio natural de toda la ciudadanía, creyente o no. No es razonable que espacios públicos financiados y gestionados por las administraciones alberguen símbolos que solo representan a una parte de la sociedad.
Desde MHUEL instamos a los responsables de la Administración Autonómica a retomar sin excusas el proceso de retirada de la cruz de Bezas y a extender el mismo criterio —seguridad, legalidad y respeto al principio de laicidad— al resto de estructuras religiosas instaladas en espacios naturales públicos de la comunidad.

El fallo abre una puerta y ahora le toca actuar a la Administración Autonómica. No hay recurso que valga, no hay legitimación política que ampare la inacción. La ley y los tribunales han hablado con claridad.

NDP:MHUEL rechaza el concierto confesional promovido por Vox en las Fiestas del Pilar

Zaragoza, 15 de septiembre de 2025

La asociación aragonesa Movimiento hacia un Estado Laico (MHUEL) manifiesta su rechazo frontal a la actuación musical de carácter confesional anunciada por el Ayuntamiento de Zaragoza para inaugurar las próximas Fiestas del Pilar.

El consistorio ha presentado un concierto religioso del sacerdote portugués conocido como Padre Guilherme, promovido por Vox y sufragado con 50.000 euros de dinero público. El evento, descrito como “actuación provida”, se celebrará el 3 de octubre en el escenario principal de la Fuente de Goya, el más grande de las fiestas.

Desde MHUEL denunciamos:
• Vulneración de la neutralidad institucional. El Ayuntamiento, como institución pública, no puede destinar recursos a promocionar actos confesionales de una religión concreta.
• Imposición ideológica. El concierto responde a una exigencia de un partido político en la negociación presupuestaria, no a la programación cultural ni al interés general.
• Uso partidista de las Fiestas del Pilar. Las fiestas deben ser un espacio de convivencia plural, no un escaparate de mensajes religiosos o de propaganda política.
• Desviación de fondos públicos. Se financia un acto evangelizador con cargo al presupuesto municipal, contradiciendo los principios constitucionales de aconfesionalidad.

MHUEL recuerda que el artículo 16.3 de la Constitución establece que “ninguna confesión tendrá carácter estatal”. La programación cultural municipal debe regirse por criterios de interés público, diversidad y respeto a la pluralidad de creencias y convicciones de los ciudadanos, no por imposiciones confesionales.

Por todo ello, exigimos al Ayuntamiento de Zaragoza la retirada inmediata de este acto religioso de la programación oficial de las Fiestas del Pilar y reclamamos el estricto cumplimiento de la neutralidad institucional que corresponde a una administración pública en un Estado aconfesional.

PD: Mosén Ghuillerme es Capellán con el grado de Teniente Coronel en las fuerzas armadas portuguesas

A VER SI ENCONTRAMOS EL MOMENTO DE METERNOS CON EL ISLAM

El movimiento laico aboga por estados no confesionales. Estados civiles en los que las manifestaciones religiosas son actos privados y se llevan a cabo en el hogar de cada cual y en los templos de cada confesión. El estado no establece cooperación con ninguna creencia y no pone dinero ni para rabinos, ni para imanes ni para sacerdotes.

Se nos acusa, a la genta laica de este país, de apuntar en nuestras críticas a la religión católica, que todo lo impregna. Lógico, es la religión que nos ha limitado y nos ha dado miedo cuando éramos pequeñas. Sus valores (homofobia, pederastia, misoginia, franquismo y nacionalcatolicismo) no nos gustan. Y pensamos que no deben disponer de los espacios públicos para sus manifestaciones.

Tampoco nos gusta el islam ni sus valores (homofobia, pederastia, misoginia y estados teocráticos, Qatar y Emiratos incluidos) y tampoco creemos que el islam deba disponer de espacios públicos, ni para rezar, ni para celebrar sus fiestas.

Una jugada maestra la del PP en Jumilla. Moros no (nunca critican a nuestros amigos los árabes, que cuidan del emérito), católicos sí. En el movimiento laico no vemos la diferencia. Todas las religiones buscan lo mismo: poder, dinero y control, sobre todo control de las mujeres. Y habitualmente no encontramos el momento de meternos con el islam porque el catolicismo nos da muchísimo trabajo de denuncia.

Pero que quede claro: el islam no nos gusta.

Es curioso que el cargo católico que pidió elecciones para intentar quitar a Sánchez ha sido el primero en salir en defensa de los moros. No vaya a ser que alguien ate cabos y se le ocurra pensar que es mejor que las religiones, todas, salgan de los espacios públicos. Perro no come perro.

Si tenemos un rato, ya hablaremos del judaísmo.