Zaragoza, 11/10/2026
Con motivo de las fiestas del Pilar, queremos compartir una reflexión serena, inspirada en el artículo de opinión de Fernando Busto de la Vega y publicado en Arainfo.
Este artículo propone revisar cómo se construyó buena parte de la imagen aragonesa. El texto sostiene que algunas tradiciones muy arraigadas, como la Ofrenda de flores (instituida en 1958) o la imagen folclórica del «baturro», se consolidaron o se reinventaron durante el franquismo.
Menos conocido es que Zaragoza a finales del siglo XIX y principios del XX, tuvo una intensa vida obrera, sindical y cultural.
Los baturros de esa época eran ciudadanos desprotegidos por el Estado que luchaban por conseguir su reconocimiento como libres e iguales al resto.
Pocos pueblos hay más expoliados, más aculturados y con menos conocimiento de su verdadera identidad.
Respetamos a todas las personas que participan en las celebraciones y a las creencias de cada cual, pero pensamos que conocer la historia no resta valor a las fiestas.
El artículo refleja la involución de nuestra sociedad y desde MHUEL destacamos la siguiente reflexión dentro del mismo:
«Si muchos de nuestros antepasados de esa época vieran a sus bisnietos acudir mansamente a dejar flores en el Pilar, para regocijo del elemento clerical y caciquil que a ellos les explotaba sin misericordia alguna, y que a día de hoy sigue explotando a sus descendientes, se revolverían furiosos en sus tumbas».
Evidentemente recordamos la aconfesionalidad del Estado que refleja nuestra Constitución, y que las personas que ostentan cargos públicos asistan a los actos religiosos a nivel personal.
MOVIMIENTO HACIA UN ESTADO LAICO
